De esas tardes que ves que el sol se apaga y dan ganas de quedarte allí mirando hasta que todo oscurece... Incluso apena que el atardecer termine de lo rápido que pasa y lo hermoso que se ve en el horizonte. Preciosos colores y formas que se dibujan en el cielo, el murmullo del mar cuando las olas chocan contra las rocas, unas gotas que trae la brisa y rocían el rostro, sabor a sal... así ve caer la tarde Zumaia y quien pasea por su faro.
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